Louis-Nicolas Ménard, escritor y poeta francés, nació el 19 de octubre de 1822 en París. Estudió en el Colegio Louis-le-Grand donde conoció a Baudelaire y luego en la Escuela Normal. Cual polímata renacentista, se volcó hacia materias científica, política, letras y arte.
En 1844 debutó en poesía con “Prometeo liberado”. Luego sus intereses apuntaron hacia la química, descubriendo el colodión, elemento que llevó a formular el colodión húmedo, utilizado para reducir los tiempos de exposición fotográfica del daguerrotipo.
Con la Revolución de 1848 se aproximó a la política como republicano socialista, colaboró con el periódico de Proudhon y publicó “Prólogo de una revolución” que le costó el exilio. Regresó a París en 1852, editó “Poemas” (1855) y manifestó un interés creciente en la antigüedad clásica y en la pintura. Pasó años pintando en Barbizon, y entre 1857 y 1869 exhibió su trabajo en los salones paisajistas.
Entretanto obtuvo un doctorado (1860) con “De sacra poesi Graecorum”, su primera publicación sobre historia y cultura clásica, cuya interpretación pasaba por el filtro de los problemas religiosos, un tema que lo apasionaba. Aportó poemas a las antologías de El Parnaso Contemporáneo (1866 y 1869), fue profesor en la Escuela de Artes Decorativas e impartió un curso de historia en el Hôtel de Ville.
Aparece “Ensueños de un pagano místico” (1876), una obra original y vigorosa que no se asemeja a ninguna corriente literaria del momento y en la que expone su propia filosofía. En años siguientes publica, entre otras, “Histoire des anciens peuples de l’Orient” (1882), “Histoire des Grecs” (1884-1886) y “Lettres d’un mort. Opinions d’un païen sur la société moderne” (1895).
La importancia de su trabajo se aprecia especialmente en las obras críticas e históricas y fue influyente en autores como Leconte de Lisle, José María de Heredia, Anatole France y Flaubert.
Falleció el 9 de febrero de 1901 en París.

