Rubén Darío, poeta y periodista nicaragüense, nació el 18 de enero de 1867 en Metapa y fue criado en León por sus tíos abuelos maternos. A los 3 años sabía leer y entre sus primeras lecturas estuvieron el Don Quijote, Las mil y una noches, Cicerón y la Biblia. A los 13 años comenzó a publicar en los diarios y fue conocido como el “poeta niño”.
Su poesía temprana mostraba influencia del liberal Victor Hugo y en 1882 trabajó el verso alejandrino francés adaptándolo a la métrica castellana, convirtiéndose en rasgo distintivo de su obra y de la poesía modernista hispanoamericana.
De vida errante, en Chile sale su primer libro “Abrojos” (1887) y luego “Azul” (1888), una de sus obras relevantes por la que el literato Valera le da la bendición como poeta. En Buenos Aires es asiduo colaborador del diario La Nación y co-funda la “Revista de América” (1894). Entre los 80 y los 90 se mueve por Centroamérica, trabajando en periódicos y publicando. En Buenos Aires salen a la luz “Los raros” (1896) y su segunda obra más importante “Prosas profanas y otros poemas” (1896), la consagración del modernismo literario en español. Vive en Europa hasta 1916. Trabaja en encargos para La Nación y se desempeña como diplomático nicaragüense en distintas ocasiones, período en el que publica su tercera obra capital “Cantos de vida y esperanza, los cisnes y otros poemas” (1905).
Con su obra llena de ritmo, música, plástica y fantasía, “el príncipe de las letras castellanas”, el poeta con mayor influencia en el siglo XX, abrió las estancias cerradas de Hispanoamérica y España a lo europeo y a lo universal.
Falleció en León, Nicaragua, el 6 de febrero de 1916.

