Monte Kailash, el sanctasanctórum del centro del mundo y la escalera al cielo donde el Dios permanece absorto meditando. La Morada del Señor Shiva y fuente de los ríos Brahmaputra, Indu, Sutlej y Karnali. Una imponente montana situada en la parte suroeste del Tíbet, bordeando la región Kumaon en la India. “La preciosa joya de las nieves”, es el lugar donde se filmó el documental Remando a contracorriente, cuyo protagonista inmaterial es la Divinidad, en toda su expresión de sensibilidad y belleza.
En esta historia hay más que piragüismo y deporte extremo. Scott Lindgren, actor principal, y uno de los grandes kayakistas de la historia, se fijó la meta de navegar por los cuatro grandes ríos que nacen del sagrado Kailash y que se dirigen hacia cuatro direcciones distintas desde el Himalaya hacia el Tíbet, China, India y Pakistán. Según las escrituras, “el pecado podría borrarse si alguien hiciera un recorrido en círculo alrededor de esta montaña sagrada. Los hindúes, los jainistas, los budistas tibetanos y la gente de la religión Bon creen firmemente en la divinidad del Monte”. (1)
Otra ilustración esotérica de la trascendencia del Kailash, pasa por explicar que a sus pies se hallan dos lagos gemelos: “El Manasarovar, de forma redondeada, que se asocia con la imagen del Sol y es también un santo; y el Raksas Tal, dibuja la silueta arqueada que se relaciona con la Luna y los budistas creen que es el hogar de los peores demonios. Un canal los une, y cuando el primero rebosa y traspasa agua al segundo, atenúa su maldad”. (2).
El largometraje sobre esta figura mundialmente reconocido, es una alegoría exacta a los procesos de la vida en los cuales un suceso doloroso nos moviliza hacia las profundidades del Alma hasta darnos cuenta que no andamos en la dirección de nuestro plan primigenio, y externamente una y mil señales se revelan en forma de eventos extraños o desafortunados. Podrían pasar incluso muchos años huyendo de la Verdad, viviendo a prisa o tomando rutas bastante ficticias bajo la sombra de la furia, la confusión y los intentos de sofocar a la bestia que se lleva dentro.
Nadando a Contracorriente concibió una narrativa de sensibilidad y reflexión hacia esa representación social de la polaridad “fortaleza” más valorada que la “debilidad”. Desde la infancia se aprende que pase lo que pase, hay que mostrarse siempre duro, valiente y fuerte para ser merecedor de la admiración, el respeto y el amor de los demás.
“La preciosa joya de las Nieves” nuestro Kailash, seguirá en el Tíbet, pase lo que pase, en su libertad y plenitud, así como el Ser que nos habita, y se atreve a expandirse cuando se aceptan e integran nuestros límites, siendo capaces, de compartir las fortalezas y esa parte más sensible, tierna y Divina, sin parecer débiles. Una manera de sentir el TODO con honestidad y confianza, y conectar emocionalmente con TODO sin temor.

Referencias:

