Nada ilusiona tanto a Rosana Faría (Caracas, 1963) como ese bello ejercicio de ilustrar. Ella primero ilustra, luego respira, luego se alimenta, luego piensa, y si es de vivir, vive, es decir, va a contracorriente de la razón, la racionalidad y la razonabilidad, del aburrido esquema de vida de las mayorías, de las actitudes correctas, porque ilustrar es una forma de comunicarse con la divinidad, con su divinidad. Se acuesta y se levanta boceteando todo, se ajusta y reajusta en ese arrebato de imaginarse las figuras que brotan de su pulso. Porque en el principio Dios ilustró los cielos y la tierra. Ese el detalle. Ilustrar como una forma de reencuentro, darle al vacío el color del alma.
Diseñadora gráfica para el común de la gente, su inmensa labor en las últimas cuatro décadas, han sido de brillo total. Cuando se percató de su agudeza para la ilustración, se ajustó al mapa tradicional y comenzó a estudiar en el célebre instituto de diseño de la Fundación Neumann. Años 80 y la convergencia con grandes maestros -y ella, una discípula aventajada que todo lo llevaba a su código de luz- dejó una estética que no puede sino agradecerles a verdaderos tótems del ramo, que la orientaron, como Víctor Valera, Edgar Sánchez, Ina Bainova, Pedro León Zapata, el argentino-uruguayo, Hermenegildo Sabat, el gran “Menchi”, la mexicana Peggy Espinoza, las inglesas Marion Deuchars y Sara Fanelli y al alemán Jorg Muller, entre otros.
Su fuerte es el dibujo infantil. En ese apartado es un referente mundial. Ella lo sabe, pero no suele gritarlo. Lo gritan otros que saben de su humildad. Una pequeña muestra para ratificar su noble legado: Arepita de manteca, libro para bebés, de Ediciones Ekaré; Papageno y la flauta mágica, Ediciones Tecolote, que fue seleccionado para el Plan Nacional de Lectura por la Secretaría de Educación Pública, de México; Las piezas del rompecabezas, que fue elegido por el Banco Mundial para el Programa de Pequeñas Donaciones; el muy elogiado El libro negro de los colores, en coautoría con Menena Cottin, Premio Bologna Ragazzi Award, sección New Horizons; y El Turpial que vivió dos veces, (Playco Editores, 2000) texto de Salvador Garmendia, seleccionado entre los 250 libros más bellos del mundo, por la Jugend Bibliotek de Munich.
Mención aparte, uno de sus libros más apreciado; Niña bonita, (1994) el más laureado en la historia de la ilustración infantil en Venezuela, mención de honor en el concurso Noma de Ilustración, en Tokio, y otros ejemplares que han contado con el ingenio de escritores y poetas venezolanos y extranjeros.
1-Lo que más te gusta de la vida y lo que menos.
Qué pregunta tan compleja. El amor fue lo que primero me gustó de la vida, fue lo que me hizo aferrarme a ella. Luego el cielo, ese maestro que se expresa con el color. Después el arte, fue un descubrimiento maravilloso, en todas las manifestaciones a las que tuve acceso. Y ahora me fascina el sendero espiritual que escogí. En él se encuentran todas las respuestas.
Lo que menos me gusta de la vida es el miedo, el odio, la ausencia de amor.
2.-Sientes estar en el planeta apropiado, en pertenencia, como habitante.
Nunca lo he sentido. Sin embargo, he hecho un gran esfuerzo por entenderlo, y por ser comprendida. Es un hermoso planeta, pero lo habitamos de una manera muy vulgar en general. Es necesario buscar esos espacios que se parecen más a uno, donde este Ser encaje, donde la ley del Amor sea la que establece el proceder.
3.-¿De nacer de nuevo te gustaría volver aquí?
Hay muchas razones para querer volver, por ejemplo, volver a ser madre de mis dos hijos… ya sé que es imposible… son más las que me hacen querer ir a otros sistemas, a experimentar la luz plena.
4.- ¿Crees haber escogido a tus padres, tus hermanos?
Claro, yo escogí a mis padres, pero no lo sabía hasta hace poco. Por ser la mayor de mis hermanas, estoy segura de que ellas escogieron el combo, nos salió maravilloso.
5.-¿Qué preservas de tu niño interno, asimismo, crees no haber madurado en algo?
Preservo la esperanza, la inocencia, las ganas de crear, de amar y ser amada, preservo el deseo de ser acurrucada, y también la sensación de abandono. Madurar creo que ha sido el atreverme a jugármelo todo, a querer romper con lo que se me había impuesto. Maduré al ver partir a mi mamá con esa entereza y acercarme un poco más al misterio a través de su forma de trascender.
6.- Entre la ocurrencia de un niño y la experiencia de un anciano, ¿qué te sensibiliza más?
Ambos son extremos hermosos de la experiencia vital, ambos los disfruto por igual, ambos me recuerdan qué fui, qué seré… espero volver a ser más niña aún, creo que madurar es eso.
7.- ¿Tienes alguna idea de dónde vienes y para dónde vas?
Vengo de la luz, y voy para la luz. Esa certeza se me instaló en el corazón después de iniciarme en la EVD. Antes, de niña, me lo preguntaba a diario, después dejé de interesarme por eso, me sentía omnipotente. Al morir un ser amado, retomé la búsqueda.
8.- ¿Crees eso de que hay que lograr la mejor versión de uno mismo?
Creo que hay que evolucionar, y eso será un camino durante el cual uno irá logrando esa mejor versión, que es la propia Verdad.
9.-¿Has tenido alguna experiencia que podrías sentir como esotérica, mística o extrasensorial?
He sentido una paz infinita, un amor a borbotones, algo que me inunda y me hace llorar y sonreír al mismo tiempo, cuando estoy cerca de mi gurú. Vivo sincronías y pequeños milagros casi a diario.
10.- ¿Algún sueño recurrente?
Hace mucho que no puedo guardar mis sueños, es muy lamentable.
11.- ¿Guardas tormentos?
Inevitablemente. Creo que logro que sean menos cada vez, que me afecten menos, pero están ahí.
12.-¿Hay alguna oración, frase, mantra en tu acervo de fe interna?
El Mahamrityunjaya Mantra
13.-¿Espiritualidad o religiosidad, o ni la una ni la otra?
Espiritualidad, definitivamente. Odié la religión y me sentía desesperanzada hasta que me reencontré con Erika Tucker convertida en Sri Mataji Shaktiananda. Al principio me pregunté ¿qué será todo esto? El templo, los yantras, el lingam… su retrato en la India, aquella muchacha con cara de pocos amigos que había conocido en El Diario de Caracas ahora era una gurú. Yo incrédula, luego fascinada, y aquí estoy, feliz, llenando con mis respuestas un cuestionario para el UpaniNews.
14.- ¿Algún rito personal?
Cantarle mantras al agua, en cualquiera de sus formas
15.- ¿Amas amándote o por amarte es que amas?
Amaba sin amarme, buscando el amor en el otro. Hoy siento que gracias al amor infinito que contengo, lo reparto.
16.- ¿Cómo te muestras o demuestras amor?
Primero que nada, sonriendo. Luego tomándome el tiempo para escuchar, y poder empatizar, resonar. A partir de ahí, si hay resonancia, fluye una corriente deliciosa llena de conexiones, siempre empujando al otro a encontrar su propio amor. Mientras tanto le cocino algo rico.
17.- ¿Te ronda alguna tensión perfeccionista?
En mi trabajo como ilustradora, que puede llegar a bloquearme.
18.- ¿Te dice algo la palabra Dios?
Todo. Me lleva a los confines del universo. He buscado desde niña su significado, y hoy le doy mi propio sentido, es una palabra para adaptarla a la vida de cada quien, para hacer con ella lo que permita transformarse y evolucionar.
19.-¿A qué te suena el karma?
Una palabra que me recuerda aquello que tengo que encontrar en mi mochila para enfrentarlo, reconocerlo, disolverlo amorosamente, porque eso es maestría.
20.- ¿De qué manera celebras tus logros?
Con mis afectos, comiendo, sonriendo, bailando.
21.- ¿Sientes libertad en ti?
Si, pero que aún no me atrevo a usarla toda.
22.-¿Crees que el ocio salva o condena?
El ocio es una palabra que se suele usar para condenar el tiempo que se tiene cuando no se está “trabajando” y resulta que es el momento perfecto para acercarse más a uno mismo a través de esas cosas maravillosas con las que resuena el alma.
23.- ¿La ignorancia se cura?
Se erradica, pero son necesarias la motivación y la voluntad, sin eso, imposible
24.- ¿Felicidad, qué es eso?
Es la certeza de que existe un plan divino, que es perfecto. Y que se manifiesta en las más pequeñas cosas, en las sincronías, en los detalles, en el amor.
25.- ¿Has avistado algún líder, personaje, mentor que te atraiga por ahí?
Aparte de mi amada Madre Shaktiananda, hay un señor que orientaba mucho a mi mami, Deepak Chopra. Ekhart Tolle también me parece un personaje hermoso. Son seres avocados a explicar de manera sencilla que es esto de estar vivos aquí. Y Jorge Drexler.
26.- ¿Eres más paz o de más guerra interna?
Aún me falta mucho para lograr la plena paz interna, pero soy más de eso, definitivamente.


Siempre recuerdo con cariño mis encuentros con Rosanna y cuando veo algo q la menciona, lo leo! Soy admiradora de su trabajo y el de sus hermanas… maravillosas y si, llenas de amor. Extrañando tenerlas cerca y tener proyectos en común, pero siempre cercana en admiración y cariño infinito. Bella entrevista!
Bella entrevista. La disfrute montones . Agudas preguntas, lindo personaje. Gracias
Siempre encantadora ….. muy sincera y abierta ….. cómo disfruté contigo el taller en Caracas
Vamos en la vía … un abrazo
Esta lectura me trajo a la memoria a mi tía Margarita que me cantaba la “Arepita de Manteca”. Busque la ilustración de Rosana de la canción y se las comparto pues refleja su linda forma de ilustrar llena de amor a la familia venezolana multicolor. https://issuu.com/ekare/docs/arepita_de_manteca-insideissuu?e=3045960/9648553