Jonathan Swift, escritor irlandés, nació en Dublín el 30 de noviembre de 1667, de padres ingleses. Estaba emparentado con personajes como John Dryen, el obispo Francis Godwin y Walter Raleigh. Huérfano de padre antes de nacer, su madre lo dejó a cargo de su tío Godwin quien le pagó los estudios graduándose a empujones en el Trinity College.
En 1686 comienza como secretario del baronet William Temple, pariente lejano, diplomático y político, en cuya casa vivía una niña, Esther Johnson, con la que mantuvo una relación muy cercana reflejada en “Cartas a Stella” (1710).
Con la confianza de Temple llegó a intervenir en asuntos públicos, no obstante, insatisfecho, se va a Dublín y se ordena sacerdote. En 1696 vuelve con Temple, participa de la vida religiosa, política y literaria de Londres y debuta publicando “La batalla entre los libros antiguos y los modernos” (1697). Tras la muerte de Temple regresa a Irlanda, es nombrado deán de la catedral de San Patricio y obtiene un doctorado en teología.
En sus obras políticas y religiosas, a veces bajo pseudónimos, quedó definido su estilo “swiftiano”, satírico, austero, directo y mordaz que le valió la dirección del Examiner del Partido Conservador y el calificativo de misántropo. Entre ellas destacan “Historia de una bañera” (1704), sátira sobre religión y literatura, “El comportamiento de los aliados” (1711), “El cuento del tonel” (1713) y “Una modesta proposición” (1729), ironía sobre la venta de los niños irlandeses pobres como alimento de los ricos ingleses, para bien de la patria y de ambas clases.
Su indiscutible obra cumbre fue “Los viajes de Gulliver” (1726), sátira pesimista sobre la sociedad y la naturaleza humana, que resultó todo un éxito y se convirtió en un cuento infantil.
Falleció el 19 de octubre de 1745 en Dublín.

