En la noche de Diwali, millones de familias en el mundo hindú trazan diseños intrincados en los umbrales de sus hogares usando polvo de arroz, cúrcuma y pétalos de flores. Son los rangolis, dibujos efímeros que invitan a la deidad Lakshmi a cruzar el umbral y bendecir la casa con prosperidad. Las familias barren meticulosamente, encienden lámparas de aceite, colocan pequeñas huellas de pasta roja desde la puerta hasta el altar: un camino para que la diosa encuentre su entrada.
Hay algo conmovedor en este ritual: la idea de que lo divino puede ser atraído, seducido incluso, con belleza y orden. Pero es algo que también detona preguntas: ¿Es un genuino gesto de acoger desde el corazón a lo que representa Lakshmi? ¿O más bien es un gesto desde la superstición y el temor de que la prosperidad material no llegue a su familia?
El Vishnu Purana cuenta que, durante el Samudra Manthan, momento en que los devas y asuras batían el océano de leche en busca del néctar de la inmortalidad, surgieron múltiples deidades y creaciones. Sin embargo hubo un momento en el que todo pareció detenerse: radiante de belleza y rebosante de plenitud, Lakshmi surgió de las olas sentada sobre un loto abierto. Fue alabada por todos, las deidades fueron inspiradas con arrebato por su mirada y “el océano de leche mismo le ofreció una guirnalda de flores que nunca se marchitan”.
Desde un principio, ella reconoció a Vishnu como su consorte eterno.
En el Rig Veda aparece el primer himno védico en el que el nombre de Lakshmi es invocado: el Sri Suktam. Allí se presenta la estrecha relación de Lakshmi –conocida tradicionalmente como Sri- con Vishnu, llevándola a una interpretación más profunda: “Aquellos que llevan a Vishnu en su corazón siempre beben Soma; que todos beban ese Soma destruyendo los enemigos internos de sus deseos. Ese Soma se origina de Sri quien es la encarnación del Soma; oh Madre, por favor dame ese Soma también a mí, tú que eres la poseedora de ese Soma”.
¿Qué quiere evocar este stotram con la expresión Soma? Otros apartes del Sri Suktam mismo nos pueden dar pistas al respecto: “Quien es la auspiciosidad en todo lo auspicioso, la auspiciosidad misma”, “Quien tiene una hermosa sonrisa y está envuelta en un suave resplandor dorado; eternamente satisfecha y quien satisface a todos aquellos a quienes se revela».
Notemos el lenguaje: Lakshmi no busca satisfacción, ella está completamente satisfecha y es la auspiciosidad misma. Es una imagen de plenitud, más que de prosperidad material. Incluso, ante los obstáculos materiales, otro verso acentúa: “remueve mi miedo, sufrimiento y angustia mental; oh Madre, por favor elimínalos siempre.”
En la cultura popular, hay una fuerte asociación de Lakshmi con la prosperidad y el bienestar material. Y si observamos cuidadosamente nuestras intenciones, es fácil identificar como ante la incertidumbre, nos aferramos a ideas tales como Lakshmi –o cualquier otro tipo de creencia que nos dé seguridad- para gestionar el miedo que nos genera movernos en este mundo.
Menciona el Sri Suktam, que Sri es la encarnación misma del Soma. En la mitología puránica, Soma a veces se asocia con el Amrita, el néctar de la inmortalidad. Así que podríamos entonces entender a Lakshmi como un estado de plenitud y gracia. Incluso gratitud, siendo curiosamente palabras muy similares: gracia y gratitud. Un estado libre de deseos y apegos en el que, abundante como es la naturaleza, hay una plena confianza de que la Madre Divina está adentro y afuera, nutriendo el corazón y el cuerpo.
Sri Aurobindo, con sus conmovedores acercamientos a la Madre Divina, dice acerca de Lakshmi: “Armonía y belleza de la mente y el alma, armonía y belleza de los pensamientos y sentimientos, armonía y belleza en cada acto y movimiento exterior, armonía y belleza de la vida y el entorno, esto es lo que demanda Mahalakshmi… Donde el amor y la belleza no están, o se resisten a nacer, ella no viene.” Y de manera contundente declara: “Cuando uno se entrega generosamente, sin calcular, uno nunca es infeliz, nunca. Es aquel que quiere tomar el que es infeliz; aquel que se entrega a sí mismo nunca lo es.”
Así que, aprovechemos la oportunidad para que en el próximo Diwali, o noche de Lakshmi, sirva para observar qué pensamientos, qué temores, qué creencias nos ponen en una postura de escasez, limitación, aprehensión. Miremos de donde vienen, para liberarnos de ellos y así poder entregarnos a esa infinita belleza, armonía y plenitud que está aquí y ahora, siempre presente, disponible para todos; y contemplar con inmensa gratitud la bendición que es contar con este maravilloso cuerpo y con la asombrosa abundancia presente en cada rincón del mundo natural.
Fuentes consultadas:
Sri Aurobindo. Complete works on the Mother. 12 May 1951. (aurolibrary.sriaurobindoashram.org)
Sri Suktam, Apéndice del Rig Veda. (greenmesg.org)
Vishnu Purana, traducción de Horace Hayman Wilson. (wisdomlib.org)


Muy buena lectura!! Muchas Gracias !!❤️✨
Me gusta esta reflexión: «¿Es un genuino gesto de acoger desde el corazón a lo que representa Lakshmi? ¿O más bien es un gesto desde la superstición y el temor de que la prosperidad material no llegue a su familia?». Oramos, rezamos, pedimos y hasta agradecemos mas por ese miedo a perder o no ser recompensados que por un verdadero sentido de adoración y admiración. Gracias
Om Namaha Shivaya
Se dice que antes de recibir las bendiciones de lakshmi, hay que invocar a ganesha, como forma de purificación, también se dice que donde hay una casa sucia ahí no esta lakshmi
Saludos