Alma María Schindler, compositora y editora musical austriaca, nació en Viena el 31 de agosto de 1879, en el seno de una familia judía del medio artístico. Desde pequeña estudió música, a los 9 años tocaba el piano y componía, y antes de los 20 ya había escrito 16 lieder (canciones y poemas). Era una mujer hermosa, seductora, culta, creativa, de espíritu independiente, fuerte de carácter, libre para expresarse y manifestar sus opiniones, y musa de numerosos artistas, el opuesto del femenino correcto de entonces.
Enamorada de Gustav Mahler se casó en 1902 y accedió a firmar el cese de su actividad compositora para dedicarse a las labores domésticas. Pero el egocentrismo de Mahler y su desvalorización, la llevaron a los brazos del arquitecto Walter Gropius. Enviuda en 1911 y se casa con Gropius en 1915, después de dos relaciones tóxicas con el pintor Kokoschka y el biólogo Kammerer. Se divorcia en 1920 y en 1929 se casa con el escritor judío Franz Werfel.
Pero Alma fue mucho más que eso. Fue colaboradora de sus esposos y madre de sus hijas. Copista y musa de Mahler, encargó la culminación y publicación de su inconclusa Sinfonía N° 10. Apoyó a Gropius en la fundación de la Escuela Bauhaus (1919) y aportó en cuanto a espacios y colores de los experimentos ópticos del diseñador Albers, aportes que hoy son claves para todo diseñador gráfico.
Alma y Werfel escaparon del nazismo y se establecieron en Los Ángeles. Enviudó nuevamente en 1945 y se mudó a Nueva York donde se construyó una importante reputación en el ámbito cultural y artístico. Conservó las cartas de Mahler, su eterno amor, editándolas y publicándolas. Asimismo, escribió sus memorias “Mein Leben” y sus lieder se siguen interpretando hoy en día.
Falleció en Nueva York el 11 de diciembre de 1964.

