Conexiones alimenticias para sanar. ¿Qué relación hay entre el ayurveda y la medicina funcional, o es el mismo contexto médico? En la actualidad son muchos los conceptos que se manejan para mantener un estilo de vida donde reine la salud. Muchas ramificaciones con distintos puntos de vista y estudios científicos que las respaldan, para sanarse de toda enfermedad existente.
Cada día que pasa, la llamada medicina tradicional va quedando rezagada entre tantos conceptos y estilos de vidas actuales. Algunos son lapidarios, y otros optan por enseñar que cada cuerpo es un mundo y como tal hay que tratarlo.
Llevan a la autoobservación, a descubrir que es lo que te hace bien y que no, y a no pretender tratarte con lo mismo que le funcionó a otra persona, porque tu composición, sistema inmune y bioquímico, es único. Es decir, hay tantas combinaciones como seres humanos en el mundo.
Dentro de este abanico de métodos para sanarnos de las enfermedades o prevenirlas, está la Medicina Funcional que fue creada a finales de la década de los 90 y muchos la catalogan como una medicina alternativa. Tiene su enfoque en tratar la raíz de las enfermedades, no solo las causas o la supresión de los síntomas con medicamentos.
Para esta medicina, aunque con roles específicos, cada parte del organismo funciona dentro de una compleja red de interconexiones biológicas y “no como compartimentos independientes y aislados. La salud es el resultado del funcionamiento óptimo, coordinado y fluido de cada aspecto del ser humano: mental, físico y emocional.”1 Ven la salud de forma integral y más que hablarse de enfermedad se habla de desequilibrio fisiológico.
Para tratar estos desequilibrios, la medicina funcional, aplica tratamientos que incluyen hierbas medicinales, programas de desintoxicación, suplementos nutricionales, dietas terapéuticas, combinación de algunos medicamentos y la implementación de nuevos hábitos como ejercicios, prácticas de meditación, exponerse al sol, aprender a combinar alimentos para aprovechar mejor su biodisponibilidad, aprender sobre el ciclo circadiano, y evitar la exposición prolongada a dispositivos electrónicos y luz blanca; entre otros tantos métodos que utilizan para mantenernos alejados de las enfermedades y prolongar la vida. Y hacer que nuestro cuerpo funcione de manera óptima. 2
Al analizar los fundamentos de esta medicina, encontramos que tiene todo que ver con lo que se conoce en la India desde hace más de. 5000 años con el nombre de Ayurveda. Tomó sus fundamentos, los adaptó a la realidad actual, le agregó estudios científicos para darle el respaldo suficiente, y así devolvernos a nuestra composición original, siempre y cuando estemos dispuestos hacer lo que hay que hacer.
Ve las enfermedades como desequilibrios y le da importancia a la prevención, usando como base la mejor medicina, los alimentos, y desde allí conocer cómo funciona nuestro cuerpo. Es sabido que las enfermedades que experimentamos no están alejadas de nuestras cualidades kármicas, y que el ayurveda a través de su sabiduría nos lleva a entenderlo y abordarlo de forma más profunda. Pero ¿Puede la medicina ayurvédica-funcional detener los estragos? O ¿somos nosotros desde nuestras acciones diarias, quienes lograremos detenerlos?
El horizonte, aunque comprometido con las circunstancias que nutren las dinámicas que condicionen el devenir-humano, asumiría una posteridad más optimista, si la humanidad elevara más y más su conciencia de prevención de enfermedades. Vaya utopía. Así, todo desajuste no tendría por qué arriesgar la salud y mucho menos, la salud espiritual.
Fuentes consultadas:
1 Centro e Instituto de Medicina Funcional (CIMEF) https://www.cimef.cl/quienes-somos/
2 Carlos Jaramillo. 2022. “El milagro metabólico” Editorial Planeta.

