Desde un punto de vista muy simplificado y desde una posición relativa a una situación específica, se puede considerar que siempre existirán dos posiciones para un tema, estar a favor o en contra. Dada esta polarización y al tener tintes políticos, en la mayoría de los casos, estas situaciones han generado que existan el bando de poder y el de oposición, que dependiendo de quien ejerza el poder, provocará que las personas se agrupen para exigir que sus ideas sean tomadas en cuenta y aceptadas, generando una sensación de inconformidad que los llevan a la confrontación y la rebelión contra el sistema de poder.
Las motivaciones para “rebelarse”, son varias y todas estas se las asocia a un estado de “conciencia” sobre el tema. George Orwell en 1984, se expresa así “hasta que no tomen conciencia no se rebelarán, y sin rebelarse no podrán tomar conciencia”1.
Los trabajos de Orwell hacen referencia a la organización y la rebelión contra el sistema, el ejemplo clásico sobre el tema es Rebelión en la granja2. Si la rebelión es el camino propuesto para la consecución de ideales, cuando muchos tienen ese deseo de rebelarse, se juntan para la consecución de los mismos y en la historia se han visto cómo se han logrado cosas, dignificación del trabajo, derechos políticos y civiles, derechos animales, etc. Cosas que han sido de utilidad para todos y otras para grupos específicos.
Alrededor de otro contexto ya no social, el ser humano siente una necesidad intrínseca de libertad y su rebelión ya no tiene una causa social tangible, sino es una rebelión más profunda, que no se pueden ver, ni siquiera son entendibles para que puedan ser compartidas con otros y buscar de esta forma conseguir plasmarla.
Este estado rebelde genera que otros seres que experimentan estados similares se acerquen entre sí y no por un mutuo consenso sino por la ley de la atracción3 y al ser ya un grupo de similares, comienzan a reconocerse entre si y observan en el otro lo que ellos no son capaces de mostrarse entre sí.
Sathya Sai Baba4 trataba el tema de la unidad como vital para la evolución del ser humano manifestaba que el amor es la base para que la humanidad se unifique entre los hombres y entre los hombres y Dios.
La concepción de la unidad ya deja de ser un tema meramente humano y se transforma un tema de trascendencia divina, donde la unidad para la consecución de un objetivo trasciende esta realidad.
Sai Baba decía a quienes acudían a él: “Uds. son el Dios de este Universo. Uds. están creando el Universo entero y lo están llevando a su interior. Uds. tienen la capacidad de romper la prisión cuerpo-mente y expandirse para abarcar la Tierra, los Soles y los Planetas, todo el cosmos en su interior, pero para obtener esta individualidad universal e infinita, tienen que descartar esa miserable y pequeña individualidad atada al ego y crear nuevas dimensiones, que no pueden ser halladas en la Tierra, pero que, sin embargo, deben ser experimentadas en la Tierra.
“Dios está en su interior, búsquenlo, siéntanlo, abrácenlo”. “Encuéntrenlo (a Dios). Descúbranlo. Conózcanlo. Realícenlo. Entonces, verán que el mundo no les puede ofrecer nada que Uds. puedan desear”
Fuentes consultadas
1GEORGE ORWELL, 1984.
2GEROGE ORWELL, Rebelión en la granja.
3El Kybalión.
4 R. K. Karanjia, SAI BABA: SU MISIÓN Y VISIÓN DEL MUNDO EL RIESGO ACTUAL DE LA HUMANIDAD MODELO SOCIAL Y CAMINOS PARA IMPLEMENTARLO, 1976

