El sano juicio es la facultad de actuar con prudencia, acierto y de manera racional. Hoy en día muchos hacen alarde de poseerlo y actuar desde allí la mayoría del tiempo, desconociendo por completo lo que significa y lo que implica el actuar desde el buen juicio.
Suele asociarse, a la toma de decisiones con sentido común, concepto relativo puesto que el sentido común es el menos común de los sentidos, y pretender que la humanidad actúa mayoritariamente desde su sano juicio resulta utópico.
Todo, o casi todo, indica que la razón es un inclemente juego de subjetividades, donde un buen juicio no es tan determinante como la acción. Esa facultad de juzgar, de pronunciar, de sentenciar, no siempre están apegadas a la razón, aunque lleven la etiqueta de sano juicio, dado que hemos dotado al sano juicio de nuestras propias imperfecciones.
Socialmente, suele usarse la frase “No está actuando en su sano juicio” para hacer referencia a una persona que no puede alinear sus pensamientos de manera correcta y actúa de forma incoherente. Por lo general, está asociada a personas que están fuera de sí, bien sea por una condición de salud mental o porque está atravesando un momento de emocionalidad que no le permite actuar/pensar racionalmente. Efectivamente, al no ser capaz de controlar las emociones, aleja al buen juicio en la toma de decisiones.
Todos los seres humanos poseen una voz interior, que guía su actuar hacia el bien, hacia la Verdad; sin embargo, la misma condición humana donde el karma es el que rige, nos hace dejar de escucharla, nos desconectamos de nuestra esencia por lo que las acciones y decisiones que tomamos, a menudo suelen estar nubladas por nuestro propio juicio.
Juicio que forma parte de nuestro libre albedrío y que está determinado por creencias, ideas, miedos. Por lo que, afinar la capacidad de discernir, de autoconocimiento y de autobservación, nos lleva a expandir la mirada más allá de nuestro propio lente. Al hacerlo la compasión, la empatía y el sentido de justicia, florecería y se afianzaría en nosotros, lo que resulta fundamental para alinearse al estado de conciencia magnánimo y supremo que es el buen y sano juicio.
Llegar a esta cima es elevarse en conciencia y modular todo tipo de apego, soltar la necesidad de control y comprometerse con la búsqueda constante de ser y actuar en Verdad, es decir, valores como la honestidad, la ética, la coherencia y la justicia deben ser los pilares fundamentales que conduzcan nuestro diario vivir.
Visto así, y considerando la realidad en la que vivimos, donde cada día se hace más cuesta arriba sostenerse en la equidad y la justicia, pareciese imposible alcanzar ese estado de conciencia; pero lo que realmente se hace evidente es que el trabajo interno no es opcional sino imperativo, porque al carecer de sano juicio la tendencia a la transgresión será un resultado obvio.
¿Acaso la justicia no se convierte en algo discutible cuando un juez sentencia contra un inocente motivado por intereses procesales apelando al sano juicio?
Fuentes consultadas
Brentano, F. (1874). Psicología desde un punto de vista empírico. Revista de Occidente, 1935.
Martín Castillo, J. (2022). Pensamiento Lógico. México: KLIK soluciones educativas S.A de C.V.


Muy interesante! Muchas gracias ! ONS