Dentro de las pocas certezas que comparten las vidas humanas, la muerte física siempre ha sido aquella capaz de moldear decisiones individuales y culturas enteras. La sola idea de una vida biológica trae consigo implícita el reconocimiento de su final, un momento inevitable donde la vida termina y no hay más espacio para la acción. Ante este escenario existencial, cabe preguntarse: ¿cómo viviríamos si tuviéramos certeza de la inmortalidad?
Esta pregunta cobra especial relevancia cuando advertimos que, según el psicoterapeuta existencial Irvin Yalom, la muerte es la fuente principal de la angustia humana[1]. El temor a la muerte moldea nuestra psique y nos obliga a desarrollar mecanismos adaptativos (o desadaptativos) para resolver la angustia, tales como la represión o el desplazamiento. De este modo, revestimos este miedo fundamental de creencias y comportamientos que cobran formas variadas y lo ocultan de nuestra vida consciente.
“Buscamos evitar la muerte,
incluso si para esto tenemos
que engañarnos a nosotros mismos.”
Mesianismo, narcisismo, violencia, superstición, búsqueda de control y adicción al trabajo son todas formas de defendernos ante la certeza de nuestra propia muerte. De igual manera operan las estrategias destinadas a crear una inmortalidad simbólica, tales como el empeño en dejar un legado, ya sea a través de la propia descendencia o la cultura (obras maestras, un lugar en la historia, etc.). Buscamos evitar la muerte, incluso si para esto tenemos que engañarnos a nosotros mismos.
Si la muerte no existiera, estaríamos libres de esta angustia fundamental y podríamos ser más plenos, realizados y sumamente conscientes del momento presente. Las posibilidades de la vida humana trascenderían todo límite conocido y nuestras decisiones para organizarnos en sociedad cambiarían radicalmente. El escritor español Luisgé Martín sugiere que esto nos acercaría a una sociedad distópica como la narrada por Huxley en “Un Mundo Feliz”, donde no existe el amor romántico ni los vínculos familiares biológicos, ya que todo el proceso de reproducción humana se daría por medios artificiales[2].
“En la búsqueda por su liberación,
la humanidad se esperanza
en la tecnología.”
Y es que, en la búsqueda por su liberación, la humanidad cada vez coloca más esperanza en la tecnología como una respuesta trascendente. En palabras de Martín: “Todo lo que tiene que ver con la biotecnología, la genética, la realidad virtual y la robótica ayudará a que se puedan corregir los errores de los seres humanos y a que vivamos otras vidas menos miserables que las que llevamos”. Si la avanzada transhumanista tiene éxito en preservar la vida humana por medios artificiales de manera ilimitada, ¿realmente seríamos libres de conciencia y carentes de angustia existencial?
Retomando a Yalom, me inclino a pensar que esta fantasía transhumana no es más que otra forma de disfrazar el terror a la muerte. Es decir, sería otra manera de ahondar en la negación de su propia naturaleza y, como todo acto negador, derivaría en acciones que alejan al hombre todavía más de una sanación y liberación real.
Pienso que la resolución a este conflicto humano fundamental recae en el reconocimiento de la inmortalidad de la propia conciencia y su íntima relación con la conciencia universal:
“Para el yogi exaltado no hay nacimiento ni muerte ni paso (a otras esferas)
ni regreso (a la tierra), no hay mácula ni pureza ni conocimiento, sino que
para él (el universo) brilla en forma de conciencia absoluta”.
Varaha Upanishad, 3, 5[3]
Al escribir estas líneas, me ha sido inevitable recordar cuando visité brevemente Varanasi, donde rápidamente noté que sus habitantes temían bastante menos a la muerte que yo.
¡Hara Hara Mahadeva Shambho
Kashi Vishwanath Gange!
Fuentes consultadas 1 Irvin D. Yalom, Psicoterapia existencial, Tr. Na. Barcelona: Herder, 1ª edición, 1984. 2 https://www.larazon.es/cultura/luisge-martin-si-no-existiera-la-muerte-todo-tendria-arreglo-MH22074844/ 3 Recuperado de: https://ganeshvaratya.files.wordpress.com/2015/10/yoga-upanishads-esp.pdf


Confiar en la escencia pura que habita el cuerpo físico.¿Porqué no apreciar lo que en él se contiene una vez que se hace consciente del viaje cósmico y del juego que como humanos nos toca experimentar.?. Para salir de la rueda karmica , la búsqueda de la liberación en la cual hemos sido configurados. Una vez que se entiende no se puede ir hacia atrás.
MUY INTERESANTE EL TEMA DE LA MUERTE-VIDA. ⚘
Si la muerte no existiera y supiéramos realmente que hay mas allá, creo que la inventariamos aunque fuera solo por curiosidad.
Interesante tema, sobretodo en una sociedad donde generalmente (o masivamente) es mejor creer en que el éxito y la felicidad lo traerá un otro, un externo, un salvador muy muy poderoso; pero no recae e mi responsabilidad. Pueden existir todo tipo de avances científicos, anti-materia, pero un alma… un espíritu, conciencia, voluntad incluso en formas que creemos inertes; eso es estar mal de la cabeza, no se puede demostrar… Agradezco la voluntad férrea de EVD, donde se puede aprender hermosamente y objetivamente de estos temas.