SW. Nadananda | SKY Uruguay
Es asombroso ver cómo una tradición milenaria está más viva que nunca, justo en este momento, en el que nos vemos reducidos a la virtualidad para estar en contacto. Pese a esto, en el pasado mes de mayo, de la mano de Loka producciones, surgió una osada iniciativa: realizar la segunda edición del festival Yoga Mela a través de Instagram Live.
En esta oportunidad, bajo las circunstancias que la realidad virtual nos ofrece, pero con la misma intensión primordial de brindarnos un recorrido por diversas disciplinas milenarias, este espacio se planteó como una plataforma para generar un acercamiento más profundo al Ser, dado que “somos muchos yoguis en casa”, como bien se mencionó en las redes del festival.
Bajo la consigna de estar “Om-Line”, se convocó a todos los Yoguis y Yoguinis sensibles a esta propuesta de contenido consciente, para seguir en conexión, pero generando un acople a la frecuencia evolutiva dentro de la virtualidad, tan normalizada como está, en la cual escasean las propuestas puristas. “No normalices lo que ya no es normal en ti”, nos decía el Yoga Mela.
Con el apoyo de la Escuela Valores Divinos, El Centro Latinoamericano de Estudios Védicos y Escuela de Yoga Patanjali, se llevó a cabo una extensa jornada de 5 días con una hermosa agenda de más de 30 actividades. Entre ellas: clases de Yoga, talleres, charlas de Astrología Védica y Ayurveda, programas radiales, música consciente, conversatorios y meditaciones. Y por gracia divina, algunas de estas últimas, bendecidas con la guía de la Madre Shaktiananda.

Del 27 al 31 de mayo el festival captó más de 25 mil seguidores en su cuenta de Instagram, reflejando la gran apertura del público en general, lo cual afirma la imperiosa necesidad interna de conectar con nuestro Ser. Si bien muchos de los participantes eran estudiantes o practicantes de las escuelas que ofrecieron el festival, otro gran número de inquietas almas se acercaron por primera vez al universo del Yoga y sus vertientes, motivados por diferentes razones, entre las cuales podría estar la curiosidad, la necesidad de usar el tiempo libre (aquel que en realidad nunca existió), o la intuición inexplicable de encontrar algo más, en ellos mismos, a través del festival.
Además de los estudiantes y los curiosos, también estaban los buscadores, quienes, entre tal cantidad de oferta espiritual light que habita en la web, quizás hicieron del Yoga Mela un lugar virtual-interno para profundizar en sí mismos y develar respuestas aún ocultas para un colectivo que se mueve sobre códigos superficiales.
Entre las cosas más admirables de esta edición del festival, es que logró llevar a cabo uno de los propósitos que, como seres conscientes, tenemos: ser fieles a los valores divinos que nos guían, sorteando con convicción y fe las dificultades que se puedan presentar en el camino y haciendo del presente dado una catapulta para seguir evolucionando, dejando así evidencia empírica de poder usar las redes sociales para el desarrollo espiritual.
Así como el Sol emana sin condición alguna, así mismo este festival, gratuito, de libre acceso, y creado sobre un gran esfuerzo consciente por recrear el Amor que es, cumplió con su misión al entregar contenido de altísima vibración y trascendencia. Sin embargo, es tarea de cada alma que conectó con tal propuesta, generar la continuidad interna que permita un acercamiento más exacto con aquello que Es.
Los videos de las diferentes actividades realizadas durante estos cinco días, se encuentran disponibles en el perfil de Instagram del festival Yoga Mela (@yogamelaom). Es esta una invitación para seguir la cuenta y así, apoyar esta genuina inciativa. Sin embargo, tal como expresó Jorge Sarmiento, uno de los productores del festival, en sus palabras de cierre: “Todo con propósito. Si nos seguís, que sea para aprender a seguirte a Tí”.


Hay algùn otro medio que no sea Instagram para ver los vìdeos de las conferencias, etc.?
Gracias por tan valiosa información que me enriquece espiritualmente.
Muchas gracias, desde Perú.