¿En qué consiste una vacuna?
Según lo publicado en el portal oficial de la ONU, se entiende por vacuna cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. Puede tratarse, por ejemplo, de una suspensión de microorganismos muertos o atenuados, o de productos o derivados de microorganismos. El método más habitual para administrar las vacunas es la inyección, aunque algunas se administran con un vaporizador nasal u oral.
En estos días está sobre la mesa la disputa por la vacuna del antídoto para COVID-19. El liderazgo de esta osada iniciativa se debate entre las más grandes potencias: Rusia, China, EEUU, Alemania, Reino Unido y Canadá. “Los políticos apuran el desarrollo de las vacunas contra el covid-19 antes de las elecciones presidenciales en EE.UU.”, explicó El Dr. Elmer Huerta.
En una reciente entrevista realizada a la Dra. Roxana Bruno, inmunóloga argentina, esta denuncia que todos los laboratorios que están desarrollando las vacunas, dada las exigencias y presiones desmedidas de parte de los gobiernos, están pasando por alto varias de las fases de prueba del proceso, que según el método científico, son necesarias para reducir los daños o efectos secundarios a los usuarios de las vacunas; con el agravante además de que todas las pruebas que se han realizado en animales y humanos han salido mal. Por ejemplo, solo en Alemania ha habido aproximadamente unas 80.000 personas afectadas por los daños de la vacuna, señala Bruno.
Otro de los agravantes, como señala la Inmunóloga durante la entrevista, es que “las vacunas están siendo desarrolladas sin haber asimilado anteriormente el patógeno, porque no se cuenta con el virus para ponerlo atenuado. Estas vacunas, son vacunas sintéticas de ácido nucleico, diseñadas en un laboratorio, lo que como consecuencia nos puede traer modificaciones genéticas, entre otros tantos efectos secundarios. Por eso, el desarrollo de una vacuna efectiva de este tipo puede llevar de 20 a 40 años y, aun así, no dar con la clave. Como es el caso del SIDA.”
Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud aseguró que espera “con impaciencia” analizar los resultados de los ensayos clínicos. “Acelerar la investigación (para la obtención) de la vacuna debería realizarse siguiendo los procedimientos establecidos en cada etapa de la puesta a punto para asegurarse que todas las vacunas que, finalmente se producirán, serán al mismo tiempo seguras y eficaces”.
A pesar de todo esto, Australia hará obligatoria la vacuna contra el coronavirus, salvo excepción médica, estimó el primer ministro Scott Morrison.
El dirigente conservador indicó que vacunarse “sería obligatorio, en la medida de lo que puede ser obligatorio”. “Siempre hay excepciones a la vacuna, por razones médicas, pero debería ser la única”, declaró Morrison en la radio 3AW de Melbourne.
Adelantándose a posibles movimientos antivacuna, Morrison afirmó que había demasiadas cosas en juego para dejar que la enfermedad siguiera propagándose. “Estamos hablando de una pandemia que ha destruido la economía mundial y causado cientos de miles de muertes en todo el mundo”, dijo.
El gobierno australiano estima que, si se quiere erradicar el virus, 95% de la población debería estar inmunizada. “Tenemos que aportar la respuesta más amplia posible para que Australia recupere la normalidad”.
Por otro lado, «Los gobiernos están bajo presión para asegurar suministros para su población de aquellas que tengan éxito. Si los gobiernos compiten, la mayoría de los países podrían quedar fuera», advierte la OMS. También aseguró que los países tendrán la decisión de hacer que la vacuna contra el coronavirus sea o no obligatoria para la ciudadanía, según afirmó Bruce Aylward, epidemiólogo de la entidad.
«En la organización lo que queremos es fomentar la aceptación voluntaria de la vacuna, así como el comportamiento de las personas para que busquen obtenerla. Queremos que las personas entiendan los beneficios de las vacunas y su calidad, más allá de que sea algo requerido o mandatorio», explicó.
Es evidente que, más allá de los riesgos que la vacuna pueda ocasionar, la decisión de los mandatarios globales es clara, seguir adelante con este incierto proceso, sacrificando la integridad de la población, en pos de intereses económicos.
Fuentes:
-Portal web de la Organización Mundial de la Salud (ONU).
-Portal noticias web de: BBC, El Comercio, CNN, el Universo.
-Radio continental (Arg) – Fernando Bravo entrevista del 12/08/20 a Dra. Inmunóloga Roxana Bruno.


La vacuna no debería ser obligatoria, primero porque no se ha probado su eficacia y segundo porque no se trata de una vacuna tradicional, es algo que quieren sacar «al vapor» por cuestiones políticas y económicas. Parece una carrera para ver quién gana.
Realmente un tema complicado, pero si lo señalado es cierto y la vacuna segura se espera desarrollar ente 20 y 40 años, no deberíamos perder tiempo analizando la obligatoriedad de la vacuna. todos los esfuerzos se deben dirigir a la consecución de la vacuna y disminuir el tiempo de fabricación. considerando que tiempo significa vidas de nuestros conciudadanos y las propias.
William Vega